soyelfan
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querida familia
Ahora que tengo tiempo me da por pensar en mi familia. Aunque nunca he tenido claro quiénes son o no porque desde siempre hemos jugado a ocultarnos, a arrugar nuestra identidad y nuestras señas. Mis padres, por ejemplo, se mataron en un accidente de tráfico mientras, al otro lado de la casa, estaba con mi mejor amigo intentando construir una nueva familia.
Tú serás mi hermano- dije de forma antinatural- ya que entre la familia, cuando naces, nadie se presenta. Das por hecho que el del bigote es tu padre y la del pintalabios es tu madre. Con los hermanos es diferente. Una vez los ves, imaginas a cuál le contarás tus secretos y cuál se encargará de hacerte la infancia imposible. Como yo no tenía hermanos, me inventé uno al que no me parecía y que, incluso, necesitaba que todos los días se lo recordase como si anudara unos lazos familiares que todas las mañanas estaban deshechos.
Los padres de mi mejor amigo decidieron ejercer de mis padres tras el accidente, lo que reforzó más aún mi idea de familia antinatura. Llegué a ver mis ojos en los de “mamá” y la facilidad de mentir de mi “papá”. Pero como seguía sin encontrar ningún parecido con mi hermano, en plena adolescencia, me enamoré de él (lo que, en términos de lazos familiares, dejaba sin atar uno muy importante).
Un día en la playa, unos señores algo mayores nos recomendaron un buen sitio para comer. Incluso se empeñaron en llevarnos y en presentarnos al dueño como sus sobrinos. Creo que de ese nuevo tío había heredado su sonrisa y espontaneidad y de mi tía ese pelo algo revuelto. Nosotros nos presentamos como hermanos lo que ayudó a que mi felicidad fuera inmensa al ver cómo crecía mi familia antinatura.
Entonces, cuando mi hermano saboreaba el helado de postre yo no pude evitar darle un beso dulce de hermanita. Mi tía se horrorizó ante esa muestra de incesto y mi tío se decepcionó ya que desde un principio me había mirado con los ojos con los que en su familia (mi familia) desarrollamos el deseo.
Ese día de playa, mi hermano huyó confundido y mis padres y mis tíos me retiraron el habla. Ocurrieron las cosas normales en las familias corrientes. Hasta tal punto que empecé a creer que la realidad la podían construir nuestros deseos de atar lazos y más lazos sin relación entre ellos y rapté a mi hijo. Algo que me convirtió en una mamá presidiaria. Saludos desde la cárcel a la familia que me queda por conocer y que quiero tanto.
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odio las corbatas para mujer
No sé qué tipo de sastre soy. Ni siquiera he comentado con mis compañeros si hacen lo mismo que yo. Pero ocurre que siempre, antes de cerrar, me doy una vuelta entre la ropa que he hecho todos los días y me imagino que soy un intelectual español (es el único idioma que conozco). Quizás un intelectual debería saber más idiomas para poder leer a los otros intelectuales de Alemania o de China. Pero yo, en mi paseo de todas las noches, imagino que sé cualquier idioma y que me pongo las corbatas que se ponen los intelectuales españoles.
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Fue cuando se me ocurrió una teoría que explica el principio de la humanidad, el feminismo, y nuestra condena. Estaba anudándome la corbata al estilo windsor (las coincidencias tardaron en aparecer, pero este nudo hoy día también apoya mi teoría con tintes apocalípticos) cuando vi claramente que esta prenda se te agarra al cuello tan fuerte como tu quieras y se desliza tan abajo como ella pueda. Qué gran metáfora de la vida, me dije.
Al ser español entendí que la palabra puede tomar un matiz oscuro. Si hablas muy deprisa acabarás diciendo “cobrata”. Sólo se te ha movido una letra y acabas de inventar una variedad de la cobra. La cobra- ta. Si eres francés esto no te ocurre (siempre bajo la hipótesis de que sé francés). Aunque es aun peor. El sonido “cravate, cravate, cravate…” le dota a la cobra-ta una capacidad de movimiento y parece que te susurra de alguna manera el nombre de la muerte. Qué gran metáfora del final o del principio de la verdadera vida de Adán y Eva, me dije.
Me planteo quién será capaz de levantarse todas las mañanas e ir al armario en busca de la variedad de cobra elegida y dejar que se le pegue al cuello. Por muy rosita que sea o con los dibujos de los simpson, uno corre el riesgo de ponerse a pensar en su vida mientras se da cuenta de que se le extingue cuando ve cómo tiene la cola al cuello y la boca de la serpiente (muy parecida a la de los encantadores africanos) apuntando a sus partes. Qué gran metáfora, me dije, sin entender exactamente si estaba redundando o ampliaba más el sentido de la vida.
El caso es que también quisiera comparar la corbata con una mujer elegante que te agarra del cuello… aunque seguro que a eso se dedican los poetas del Café Gijón. Yo, que tengo una sastrería enfrente, me dedico por las mañanas a suplicar a las mujeres que no se compren una corbata para ir a trabajar. Que continúen vistiendo alegremente mientras los hombres van en traje. Qué gran metáfora de la lucha de géneros, me dije. Desde el primer día, Adán mira cómo se come la manzana Eva, mientras él se queda con la cobra al cuello.
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odio los pantalones con agujeros
No hay cosa que inspire más a un cuentista que escribir sobre un pantalón, porque le permite meterse en un mundo interior muy pegado a la persona. Tengan cuidado los principiantes ya que, a veces, el personaje se confunde con tus intenciones y te quedas sin historia. Otras veces, sin embargo, no sabes cómo salir y acabas formando parte de un cuento al que no le quieres buscar final. Lo mejor es dejar al personaje en su entorno tendiéndole alguna trampa en sus tejidos(sin hacer mucho daño, por favor).
Un día, imaginé que a mi personaje se le descosía el bolsillo en el que llevaba toda su documentación y se le iba deslizando por la pierna. Entonces, él se agachaba a buscarla entre el pantalón y no la encontraba. Movía sus calcetines, se descalzaba, se quedaba parado. En fin, hacía todos los gestos para buscar y no encontraba nada. ffice ffice" />
Al personaje le dio por pensar que el agujero era un producto de su imaginación y que no sería una buena excusa, si lo parase un policia por la calle, decir que la documentación la había perdido por el agujero de su pantalón. Y más, si metía la mano para demostrarlo y no existía tal agujero.
Puede que, entonces, el personaje consiguiera creerse que el policía también era imaginario y que era, en realidad, su madre que le decía :”hijo, qué despistado eres, tu documentación está aquí…creo que se te ha caído por un agujero inexistente del pantalón”…Pero, por muy imaginativo que sea el personaje, es fácil comprender que cualquier madre normal nunca te diría que algo lo has perdido por un sitio que no existe. Lo lógico es que al final el personaje piense que si no hay agujero, no hay papeles.
Y sin papeles, y con la madre convertida otra vez en policía, personaje, quizás ahora mismo estés en la cárcel, en un juzgado o donde quiera que vaya la gente que cree que por los agujeros del pantalón se escapa su identidad. Por eso, estés donde estes, personaje, cualquiera en quien te hayas convertido, piensa que al otro lado de tus problemas podrás utilizar una aguja de coser capaz de hacer movimientos de zigzag entre este lado y el otro. Seguro que consigues cerrarlos en torno a tu realidad. Por favor, personaje, mientras regresas, usa el dedal y ten cuidado con lo que imaginas. Y que a mí me pille escribiendo.
-*-*-*-*dedicado a MAR--*-*-*-*-*-*-*-*
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Odio las chaquetas
Acabo de abrir la puerta de mi habitación. Ha sido de golpe, empujado por el miedo. Ahora que lo pienso, suena curioso imaginar el miedo dándote empujones porque nadie lo ha visto y nadie sabe si es más grande y fuerte que tú. A lo mejor el miedo tiene el aspecto de lo que te lo provoca. En mi caso, un escorpión. Así que hace unos instantes un escorpión dentro de un tarro me ha estado dando empujones para que abra de golpe la habitación. Enfrente estaba mi hermano. Él también había abierto la habitación de golpe. En su caso, el empujón se lo había propinado una culebra en un bote de cristal. Cara a cara me di cuenta de que al final los dos habíamos caído en lo mismo. Teníamos la capacidad para hacernos el mismo daño. Solíamos escondernos el uno del otro mientras preparábamos cuál iba a ser la próxima. De algún modo, mientras estaba aislado, me era sencillo introducirme en mi hermano. Era un simple juego de palabras que me hacía olvidarlo y sentirme como una identidad solitaria.Mientras, preparaba los planes para hacerle daño y me convencía de que era contra todo el planeta. Pero cuando me encontraba con que él me la había preparado igual, volvía a ser consciente de que nuestra identidad se dividía en dos y me recordaba cuánto podía odiarle a él y no al mundo.ffice ffice" />
Odio a mi hermano. Odio que hoy me haya dejado en un bote de cristal el bicho más angustiante que conozco. Odio que detrás de mis temores siempre me lo imagine riéndose. A la vez que odio saber que yo siempre le tengo preparada una ración con lo mismo que me hace odiarlo.
Todo empezó por su culpa. Por eso soy yo el que escribo este relato( aunque seguro que él también lo esté haciendo) y tengo derecho a odiarlo más. Hace tres años se le desfiguró el rostro en un incendio en el bosque. Los médicos apenas si pudieron recomponérselo. Por aquellas, decidimos venirnos a vivir a esta otra cabaña en el bosque con una habitación para cada uno. Empezamos una nueva vida proporcionada por su nuevo rostro aunque, para su desgracia, yo mantenía mi rostro del pasado y mi vínculo, pues, con la vida feliz.
Pronto, mi hermano decidió arrojarme ácido en la cara. El ácido lo obtuvo del interior de su odio(esto es un relato y debe contener metáforas) aunque, en realidad, se limitó a dejarme caer en una trampa de fuego como la suya en un bosque parecido.
Los dos, que antes no nos parecíamos, acabamos teniendo la misma cara. Cuando a uno le dicen que se parece a algún actor famoso, suele acabar mirándose y reconociéndose en él. Me han contado casos de señores que se levantan en medio de la película, se arrojan contra la pantalla, consiguen arrebatarle la chaqueta a su actor y caminar entre la película como si fueran dos hermanos gemelos que se quieren.
Pero en mi caso, me miran y comprueban la precisión en el parecido con mi hermano chamuscado. No fui muy consciente de lo que había ocurrido hasta que salí del hospital y volvimos a nuestro retiro en el bosque. Empecé a tener problemas con la digestión, ya que debía de discurrir por mi intestino una pasta de odio. Aunque, misteriosamente, también empecé a identificarme con él y a ponerme sus chaquetas. Jugaba a vestirme de él y a hacerme daño a mí. Yo me insultaba ante el espejo pero me reconfortaba pensando que yo(vestido de él) era el que insultaba y el que me humillaba. Una frase muy rara para este relato, pero sólo quiero dejar claro que había conseguido deshacerme de él sin cargo de conciencia ya que siempre lo tenía presente cuerpo a cuerpo aunque estuviera muerto. De hecho, esta mañana salí con su chaqueta a cazar un escorpión. Luego, con la mía, a cazar una culebra. En fin, después, con la ayuda de un espejo, ocurrió el principio del relato que es , a su vez, el final. Nos separó el rostro chamuscado que nos unía. Nos separó nuestro miedo a los animales. Y nos unió un relato en el que él se considera culpable ya que, mirando al espejo, ha escrito lo mismo que yo.
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los bloggers de madrid o de fuera que quieran pueden venir a la fiesta TITAH CERVEZA que haré en mi casa con la invitada especial <blueyedgirl.net> Estais todos invitados y me podéis pedir la invitación por mail...!
sandman, te espero por supuesto stop
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cadenas
Esta mañana me ha llegado a la oficina un informe en inglés que debía leer urgentemente y traducir a mi jefe. Mi jefe debía enterarse de todo y preparar otro papel para su jefe. Ese informe seguiría una cadena lógica hasta llegar a un jefe sin jefe que debería pulsar un botón que ejecutaría unos comandos en el caso de que la primera traducción que yo hiciese fuera correcta. De mi profesora de inglés del instituto dependía que hoy mi oficina saliera en las portadas de los periódicos económicos o en las esquelas.ffice ffice" />
Un jefe de al lado me invitó a tomar un café y otro a fumar un cigarrillo. Yo, que ni fumo ni bebo café, acepté porque no quería de ningún modo romper alguna de las cadenas que se forman en nuestras espaldas cuando trabajamos en una empresa. Son unos eslabones imantados que te obligan a seguir unos pasos lógicos como dar los buenos días a todo el mundo o leer los informes de todos tus compañeros con cara de admiración. También esas cadenas te tiran de las comisuras de los labios hacia atrás en las reuniones para reír y reír todo el rato. Pero cuando llegas a casa y te quitas la corbata tu mujer nota en el cuello las marcas de los grilletes.
El caso es que me siento y me veo incapaz de acordarme de una sola palabra en inglés. Me parecía una lengua extraña formada con palabras que sonaban a metal contra mis dientes. Era como si el inglés fuera otra cadena que nacía desde mi profesora del instituto y que se resquebrajaba en la parte izquierda de mi cerebro.
Quizás fue en ese momento cuando me empezó a apretar el brazo y notaba cómo unos eslabones estaban agrietándose dejando ver que la plata no era nada más que un baño de orfebrería barata. Me reía de la orfebrería barata, ya que seguramente estas cadenas estaban subcontratadas a un orfebre del tercer mundo que le daba a mi empresa la categoría de dominante pero con cadenas de papel.
A su vez los jefes, encadenados, esperaban sus informes mientras se entretenían con pequeñas esclavas de plata con forma de secretaria. El brazo izquierdo me apretaba y se desplazaba el dolor hacia el pecho. Pero no, no vi una luz. Vi a mi profesora de inglés que me llamaba. Me vi corriendo hacia ella rompiendo una cadena gigante que recorría todo mi cuerpo. Pero vi también cómo se acercaba dando taconazos la nueva traductora bilingüe que, incorporándose como nuevo eslabón, me liberaba de las heridas de grillete. Salí de mi empresa encadenado a una camilla del Samur. El diagnóstico no dejaba lugar a dudas, mi cuerpo estaba infectado por el virus del paro con una diarrea crónica en la que expulsé lo poco que sabía de inglés. La misma diarrea que tuve en el instituto y que me encadenó a la vida de salas de juegos desde donde me miraba mi profesora de inglés y me vaticinaba poco futuro si alguna vez alguien se atrevía a contratarme(o encadenarme).
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Y EL GANADOR ES...
YA ESTÁ AQUÍ LO PROMETIDO. EN ESTE LINK SABRÉSI QUIÉN ES EL GANADOR. SIENTO MUCHO QUE TODO DEPENDIERA DE UNA ASQUEROSA TRAVESTI (QUE EXISTE Y ES D EMI FAMILIA) Y QUE POR ESO SÓLO HAYA GANADO UNO. EN FIN, GRACIAS POR PARTICIPAR Y ESPERO QUE CONCURSÉIS EN EL PRÓXIMO EN EL QUE ADELANTO: NO HABRÁ QUE ESCRIBIR...
ganadores
y podeís seguir leyendo ...AQUÍ
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