
Intente imaginar que esta foto, con sus dimensiones y su falta de volumen (pero con sus sombras), pudiera ser un medio de vida. La chica que se encuentra en el centro, dando la idea de que pone en orden la luz y que distribuye las sombras, podría moverse a lo largo del papel y hacer sus cosas delante de nuestros ojos sin que podamos hacer nada a cambio.ffice
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Serían movimientos planos, imitando a los de una tijera que anda. Andaría sin volumen y, claro está, viviría sin volumen. Pero, usted estará de acuerdo, a veces lo que nos estropea la felicidad es nuestra capacidad para no escaparnos del volumen de las cosas.
Y usted, que razona con volumen, me dirá ¿Para qué querrá una chica joven, delgadita y de ojos azules estar atrapada en un papel Kodak pudiendo disfrutar de la arena de la playa, pudiendo pisar un bosque de verdad o vivir con su novio en una habitación con pared, suelo y techo (otra vez el volumen, creo)?
Usted, no lo niego, está en lo cierto según la comunidad científica. Que una chica camine por un papel Kodak como si fuera una tijera rompe el orden de las cosas tal y como están establecidas. Pero ¿quién necesita la opinión de la comunidad científica cuando el mayor problema que tiene uno es que no sabe vivir constantemente en tres dimensiones?
Créame, no sabe la de preocupaciones que se debe de quitar esta chica cuando tenga un problema de amor y decida apagarlo metiéndose en su papel Kodak. Quitándole una dimensión al problema, viéndolo todo como si sólo hubiera largo y ancho (pero no desde el “alto”), todo tiene una solución (o los dos o yo, nada más). Pero nunca cabe introducir la dimensión de la amargura, la duda…los papeles Kodak no están preparados para eso. Si no, fíjese en que siempre se anuncian con gente feliz y sin problemas.
Piénselo al revés. A lo mejor esta chica no tiene ningún problema cuando vive en el volumen. ¿sabe qué le pasa cuando se mete en sus fotos? Pues que le quita una arista a la felicidad, la hace más simple. Los poetas lo llaman redescubrir la belleza de las cosas del día a día y a ellos les funciona.
Entonces, ¿no cree que merece la pena romper el orden de lo que nos han enseñado? Para conseguirlo, quizás sea tan sencillo como aprender a pulsar un botón, o tan complicado como tirar el techo de nuestra habitación para conseguir que sea plana. O puede que consista en tener unos ojos que , por muy complicado que se ponga el panorama, sean capaces de quedarse con todo el volumen que nos sobra
***dedicado a blueyedgirl.****