Querida tía:
He vuelto. Pero quizás eso para usted no tenga importancia porque me abre la puerta sin preguntarme dónde he estado ni qué he hecho. Otra vez, en el Paseo de la Castellana 52,3º f . Me recibe y me conduce a la salita haciendo observaciones sobre mi crecimiento. Tomaré un poleo, tía.
ffice
ffice" />
Veremos un rato de televisión para, después, cenar como siempre hemos hecho sin reparar de ningún modo en los cambios que van configurando nuestro rostro. Seguiremos insistiendo en no mirarnos para no aceptar que, de alguna manera, un mínimo cambio (arrugas, quemaduras, lunares) podrían explicar algún porcentaje de lo que nunca nos hemos atrevido a contarnos.
Nos miraremos constantemente a la frente dilatando las pupilas del esfuerzo. Lo usaremos como aproximación a la mirada real. Aunque nuestra dilatación sea provocada por el agotamiento de fijarnos constantemente en el mismo punto. Así daremos la impresión de que somos aproximadamente educados. Esa es la expresión, tía, todo lo hacemos aproximadamente.
Su frente tía, aproximadamente, no se moverá, lo cual la mantendrá lo aproximadamente inexpresiva como para dar por hecho que lo que me cuenta apenas necesita ser escuchado y que, seguramente, no tendrá la trascendencia que requiera bajar la vista siquiera hasta sus pestañas. Lo mismo, aproximadamente, ocurrirá conmigo.
Intentaremos hablar aproximadamente de lo que solíamos hacer la última vez que la visité. Y buscaremos el humor, la ironía, la tragedia en la frente del otro dando la impresión de que hacemos como el resto de la gente que cree que el humor, la ironía y la tragedia están más abajo. Pese a que hay estudios que han hecho creer al resto de la humanidad que todo eso se encuentra más abajo de la frente (incluso hay quien pierde fragmentos de humor en los ojos de alguien y los recupera hacia el centro del cuerpo), nosotros actuaremos por aproximación.
No haga caso de lo que dicen los estudios, tía. Es una frase que uso mucho porque nos aleja de las familias normales. No hay nada como estar frente a frente, para eso se inventó esa expresión. Para un sobrino como yo y una tía como tú, que se miran constantemente a las arrugas del entrecejo conscientes de que son las mejores aproximaciones de los ojos.
--------------------------------------HE VUELTO---------------------------------------------